lunes, 5 de enero de 2026

161. Mi compañera ciega y su madre

 

Hola a todos, esto que les voy a relatar es algo que pasó realmente. Es mediado del año 2024. Trabajo hace unos años en las oficinas de un lugar público y por tal motivo las tareas son variada y a veces en cantidad, por lo que para alivianar un poco. De otro lugar enviaron a una chica nueva, ella es ciega, ya que siempre me dice que no le diga “no vidente”, que su condición es ciega, la verdad no sé cuál es la diferencia, pero la respeto, yo la conocía de varios años atrás en los que habíamos trabajado juntos, pero casi no teníamos relación, así que coincidimos nuevamente en este lugar.

Ella es diez años menor que yo, conozco a casi toda su familia, pero con la que tenía más afinidad era con su hermana que tenía mi edad y con la que fuimos juntos a la escuela, en estos momentos ella estaba en pareja con un muchacho que era de las mismas condiciones, “ciego” y tenía hijos de otra pareja, Vivía bastante alejada del lugar, pero su madre vivía a cien metros de la oficina y le cuidaba los hijos mientras ella trabajaba, yo no congeniaba mucho con ella y tampoco me sentía atraído ya que era una chica normal, casi sin ningún tipo de curvas, a comparación de su madre que a pesar de sus años, era de gran porte, con curvas y bonita cara, se ve que de joven fue muy hermosa mujer. Como estábamos los dos en la misma oficina, ella se encargaba de atender el teléfono exclusivamente, por su condición. La madre venía a traerle la comida y así fue como empezamos a tener más diálogo, yo trataba de poner un poco de distancia ya que veía que era una persona muy absorbente y como decimos en Chile, muy tóxica, por la forma de tratar a su pareja, pero se me dificultaba, ya que no quería que se lleve nada por delante y su celular que está adaptado para hablar, me volvía loco.

Después de un tiempo y ya más entrado en confianza charlábamos de todo, y me comentaba lo mal que se llevaba con su pareja, yo la entendía, ya que al estar con la misma condición que ella, era muy difícil para ambos llevar una vida normal; su mamá también la pasaba mal, ya que todas las frustraciones de su hija se las descargaba con ella, ambas me habían tomado a mí como su cable a tierra y me comentaban todo, cada cual por su lado, con Mariela ya teníamos la confianza de hacernos chistes y compartir cosas, charlamos mucho y le doy cada tanto consejos para que esté mejor con su pareja y su madre. Uno de los tantos días llega al trabajo con cara de tristeza, cuando le pregunto qué le pasa, me cuenta que se separó y que su pareja se fue de su casa, traté de contenerla como pude, ya que era una situación fea por la que estaba pasando, su madre, Elsa, venía más seguido a ver cómo se encontraba, en los horarios que los hijos entraban en la escuela, a medida que pasaban los días el ánimo de Mariela iba mejorando, y después de un tiempo ya estaba todo mejor.

Uno de esos días ella llega como siempre al trabajo, me comenta que ella y su mamá querían que vaya a cenar a su casa, ya que yo estoy siempre cuidándola, con dudas acepté, ya que yo salgo tarde, pero quería que no pensaran que despreciaba la invitación. Llegado el día, cuando terminó mi trabajo voy a la casa de Elsa, cuando llegué, me recibe ella con un beso y al entrar estaba Mariela con lo hijos esperándome. La verdad lo pasé muy bien, pero al momento de irme se larga una lluvia bastante fuerte, me estaba poniendo impaciente ya que el bus pasaba a varias cuadras de su casa, como no paraba, Elsa me dice que me quedé, que ellas no tenían problema, esta vez sí rechace la invitación porque me sentía raro en casa ajena a altas horas, le dije que no bien pare de llover me iría, pero el clima no pensaba lo mismo, así que le digo a Mariela que se vaya a dormir que ya me iba. Elsa me acompaña en la espera y me dice que va a preparar un café así esperamos, cuando viene con las tazas nos ponemos a charlar y me agradece que cuide y ayude a Mariela, obviamente, le digo que no hay problema, que es una chica joven y es normal lo que ella pasa. Se levanta se acerca a mí, me da un beso en la boca y me dice en voz baja: “Gracias”. Le devuelvo el beso y le digo: “Gracias a ti”, me mira, sonríe y me vuelve a besar. Yo la agarro de la cintura y la traigo hacía mí, ella abre las piernas se sienta en horcajadas y continuamos besándonos un buen rato, yo paraba y miraba su cara, era realmente linda a pesar de su edad, estaba hipnotizado y a la vez que la besaba acariciaba sus prominentes nalgas. En un momento escuchamos la puerta de la habitación de Mariela, ella pone su dedo en la boca en señal de que haga silencio, y vemos pasar a Mariela al baño. Una vez que entra continuamos besándonos hasta que sale, nuevamente hacemos silencio y cuando se mete a su habitación y cierra la puerta continuamos con lo nuestro, luego de unos minutos ella se levanta de mí y tomándome de la mano me lleva a su habitación en forma muy silenciosa, una vez dentro sabía que todo lo que hagamos debía ser con el mayor de los silencios, por el oídos desarrollado que tenía Mariela, así que comencé por besar y lamer su cuello, y le arranqué los primeros suspiros.

A medida que pasaban los minutos, la desnudaba de a poco, ella también hacía lo suyo. Cuando ya tenía sus ricas tetas al aire fue deliciosamente perverso. Redondos, grandes y pezones rosados que se adornaban por la areola del mismo color. Los saboree con gusto, los chupaba y lamía abarrancándole más suspiros, los que ahogaban sus gemidos que intentaba contener. Disfrutaba sus tetas con locura, no podía parar. Bajé mi mano y busqué su concha dentro de la diminuta tanga que llevaba puesta. Se había depilado y tuve rápido acceso a lo que más deseaba en ese momento. Estaba bastante mojada, lentamente empecé a jugar con clítoris, la besaba para que no gimiera, aunque tenía la respiración agitada. Sabía que en cualquier momento tendría un orgasmo y así fue. Con un gran chorro que bañó mi mano, su tanga y las sábanas, fue algo inigualable para mí, ese squirt me volvió loco, así que no aguanté más y bajé a chupar su inundada concha, al abrirme camino entre sus labios empapados con mi lengua era sabrosísimo, intentaba meter lo más adentro posible mi lengua y ella lo disfrutaba como la mejor puta, ya que se tapaba la boca para no gemir, pasaba mi lengua por toda su concha, empezando desde su culo, me detenía en él y luego subía hasta llegar a su clítoris, ambos estábamos pasándolo increíble.

En un momento ella me toca la cabeza en señal de que pare, entonces me acomodo a su lado con la verga tiesa. Elsa la agarra con su mano y me empieza a pajear lentamente, para después acercarse y empezar a chupar. Era una delicia, la sacaba de su boca y le pasaba la lengua de abajo hacia arriba, empezando por los testículos con los que jugaba, sabía hacerlo muy bien. Todo esto entre suspiros de ambos, mientras ella estaba entretenida con mi verga, veo que la puerta se abre lentamente, le tocó la cabeza haciéndole señas, era Mariela que se asomaba, nosotros casi nos morimos por la situación, y desde la puerta le pregunta a Elsa si yo me había ido, ella le dice que sí, que hace un tiempo ya no estaba, entonces cierra la puerta, y se va a su habitación. Creo que ese momento de ella estar chupando y su hija en la puerta, le generó un morbo, ya que empezó a chupar con más fuerza, casi tragándola toda sin miramientos, yo no daba más de tanto placer, así que me acomodé sobre ella y de un solo empujón clavé toda en la concha. Tapó su boca para no gritar, me abrazó y me apresó con las piernas para que no saliera, tampoco era mi intención hacerlo. Me empecé a mover lentamente para luego hacerlo más rápido, en su cara se notaba que era toda una putita. Respiraba aceleradamente y se mordía los labios. “¡Cógeme!” –decía. Así que me empecé a mover con más fuerza y no tardó en llegar otro orgasmo igual de chorreado que el primero. Todos sus fluidos calientes bañaban mi verga y mis piernas.

Era una locura lo que disfrutábamos, así que cuando recupero el aliento, la di vuelta y comencé a cogerla en cuatro, así podía escuchar los leves gemidos que salían de su boca tapada por la almohada. Luego de un rato de estar así, viendo su hermoso culo chocando contra mí, saqué mi verga y la coloqué en la puerta de su rosado ano, pero girando su cabeza y mirándome me dijo en voz muy baja: “¡Hoy no, cuando estemos solos!”. Así que seguí dándole verga a su concha con la promesa en otro momento podría cogerme su hermoso culo. Luego de varios minutos sentí que estaba por descargar todo mi semen en su preciosa y cogida concha, y así fue, traté de no emitir ningún sonido sabiendo que Mariela estaba en la otra habitación, como pude y descargando mi vega, quedamos rendidos, quedamos unos instantes abrazados, mientras me decía que hacía mucho tiempo no se sentía así. Un rato después le dije que era mejor que me vaya antes que Mariela se vuelva a levantar, así que me vestí y muy silenciosamente me fui, ya no llovía y todo el camino hasta mi casa me pasé pensando lo que había ocurrido, en el trayecto me envía un mensaje diciéndome: “Ha sido todo muy hermoso como perverso. Mañana si puedes, nos vemos en la oficina”. .

A la mañana siguiente, cuando entro al trabajo saludo a Mariela y ella me pregunta: “¿Cómo lo pasaste anoche? ¿Te gustó la cena?”. Le dije que sí, lo había pasado bien y la cena había estado exquisita; Pensando en mis adentros: “Lo mejor fu el postre”. Se disculpó por haberse ido a dormir. También me preguntó a qué hora me había ido yo. “Me fui cerca de la una de la madrugada en un taxi. “Me parece que mamá se quedó intranquila, ya que se movió toda la noche y en la mañana no se podía despertar” –me dijo. Le dije que más tarde la llamaría para saber cómo estaba. Cuando Elsa llegó a llevarle la comida, me saluda con un beso en la boca y me dice delante de Mariela: “Esperemos que lo de anoche se repita, ya que lo pasamos muy lindo”.  Le contesto: “Claro que se va a repetir, fue una noche única, ¿no Mariela?”. Con una gran sonrisa ella responde que sí.

Después de nuestro primer encuentro silencioso con Elsa, seguíamos viéndonos en la oficina donde trabajamos con Mariela. La confianza y amistad que se había generado entre los tres era única, nada hacía suponer lo que continuaría. Si bien se complicaba volver a encontrarnos; on Elsa, sabíamos que en cualquier momento llegaría, por sus quehaceres y cuidados a Mariela y sus hijos nunca tenía tiempo, yo compartía mucho con Mariela en la oficina y en una de nuestras tantas charlas me comenta que debido a su separación y que estaba viviendo con Elsa, su casa se estaba deteriorando mucho, sumado a los pocos arreglos que le hacía su ex pareja debido a su condición, yo siempre le decía que no se haga problema, que cuando ella quisiera yo le hago los trabajos que necesita, pero ella nunca quería que me ocupe de eso, así que seguía todo su curso normal.

Una de las tantas tardes que compartíamos en la oficina, me dice si por favor le podía dar una mano con la casa, obviamente le dije que no tenía ningún problema, que yo sabía hacer de todo un poco y daría una manito de gato a la casa para que ella pueda estar cuando quisiera con sus hijos, obviamente para que Elsa pudiera estar sola y coger como salvajes; la única condición que le había puesto era que nadie podía saber que yo estaría trabajando en su casa, ni siquiera Elsa, ya que me sentiría más cómodo así y podría hacer todo más rápido, claro que aceptó y pidiéndole que me deje las llaves el viernes para ir y pasar el fin de semana, para hacer lo que más pudiera y el domingo volvería. Llevé todo lo que me podría necesitar, caja de herramientas, cables, máquina de desmalezar y pintura. Cuando llego a la casa se veía realmente mal, así que lo primero que hago es limpiar todo, que me llevó hasta el mediodía, luego corté el pasto, arreglé todo lo eléctrico que había y por último le di una mano de pintura a toda la fachada, había cambiado bastante la casa, pero más que nada por la limpieza, para el otro día solo me quedaba arreglar la puerta de entrada y pintar algunas cosas, más. Ya no podía hacer mucho porque ya no me quedaba tiempo ni materiales.

Esa noche salgo a comprar algo para comer y cuando vuelvo encuentro la puerta de entrada abierta, me asusté pensando que había entrado alguien a robar, así que entré muy despacio y me encuentro con que estaba Mariela dentro, le digo: “¿Qué haces acá? Tienes que estar con tu mamá y tus hijos, todavía me queda bastante para mañana”. Respondió: Te traje algo para que comas, le dije a mi mamá que iba de una amiga y ella se quedó con mis hijos. Estás haciendo mucho por mí y lo mínimo que puedo hacer es traerte algo para comer”. “No tienes que molestarte, yo me encargaba de todo, igual te agradezco, no tenías que hacerlo” –le dije. “Sí, tenía que hacerlo y quería pedirte algo más, yo sé estoy abusando de tu confianza, pero quería pedirte si podías arreglar la cocina que pierde gas y la puerta de la heladera, porque estaba pensando en volver con mis hijos acá y es muy peligroso para ellos que este así” –me contestó. “Me hubieras mandado un mensaje, seguramente lo de la cocina es ajustar y sellar alguna cosa y la puerta de la heladera con lo que tengo acá te la arreglo rápido, no tendrías que haber venido sola hasta acá” –le dije. En un poco más de una hora ya había arreglado las dos cosas, con lo que había hecho en el día, ahora sí parecía una casa donde vivían personas, incluso ella que no veía me decía que notaba el cambio, incluso había un olor distinto en la casa. Una vez terminado todo lo del día no pusimos a cenar, pusimos un poco de música y cuando terminamos lavamos todo, le digo que me voy a dar un baño y después ya me voy a acostar, así mañana arranco temprano, “Está bien. Puedes acostarte en mi habitación” –me dice. Salí del baño, me fui a la habitación, pongo la alarma del celular temprano y lo dejé en la mesita de luz. A los pocos minutos Mariela golpea la puerta, yo estaba desnudo. Le dije que entre y estaba con un camisón transparente que dejaba ver su tanga y sus tetas, ya que no tenía puesto brasier. Mi verga tuvo una reacción automática que ella no pudo ver.

Se sentó en la cama y me dice: “Quería agradecerte todo lo que haces por mi, nadie se preocupó tanto ni siquiera el padre de mis hijos. Eres una buena persona y te quiere mucho mi familia”. sienta en la cama y me dice “quería agradecerte por todo lo que haces por mí, nunca nadie se preocupó tanto, ni siquiera el padre de mis hijos, me pone muy feliz el haberte conocido, sos una buena persona y te quiere mucho mi familia”. Estira sus manos, me toca la cara, y se acerca y me da un beso en la boca, realmente no me lo esperaba, ya me sentía bien sabiendo que iba a tener el tiempo que necesitaba Elsa para cogerla, pero esta sorpresa estaba cambiando el panorama. Le respondí el beso y me abrazó, nuevamente me besa, pero esta vez nos quedamos un buen rato, ahí mismo le saco el camisón y empiezo a chupar sus pequeñas tetas, prácticamente podía entrar una entera en mi boca, ella gemía con cada chupada y mordisco que le daba a los pezones. Nunca pensé que pasaría esto, pero lo estaba disfrutando. Varios minutos después me paro a su lado y agarro sus manos llevándola a mi verga. Mariela la agarra y muy despacio se la empieza a meter en la boca, no lo hacía tan bien como su mamá, pero le ponía entusiasmo, al verla chupar me dio tanto morbo que le agarré el pelo para poder ver mejor, ella cerraba sus ojos y me la comía toda, yo lo estaba disfrutando mucho, a comparación de su madre, cada tanto le daba suaves mordiscos, hacía presión con sus dientes y eso me daba mucho placer.

Luego de estar un rato largo así, la acuesto en la cama, le saco la tanga y aparece su mojada vagina, sin miramientos me dispongo a chupar su concha y le arranco sonoros gemidos, cada vez que me detenía en su clítoris ella se estremecía y me pedía que no pare. Me agarraba de la cabeza y me hundía en su concha para que la chupe con más fuerza, era perverso verla así de caliente, en una de mis tantas chupadas en su clítoris empieza a temblar y recibo su orgasmo a chorros inundando mi boca, ella también era de squirt igual que su madre, su alarido al acabar seguramente se habrá escuchado en las casas de los vecinos. Yo no quería parar, pero en un momento empieza a pedirme con voz entrecortada que la coja. Me acomodé entre sus piernas y muy lentamente comencé a hundir mi verga en su interior, ella estaba sonadísima y le entraba fácilmente, solo se escuchaba el sonido de su concha mojada siendo golpeada por mi verga y mis testículos, que se mezclaban con sus gemidos, no tardó mucho en volver a acabar y mojarme con sus jugos que salían a chorros, pero no quería que me detenga. Me di cuenta que además era multiorgásmica, así que continúe, cada 5 o 6 minutos de estar cogiéndola acababa nuevamente y eso me encantaba, así que me salí y la puse sobre mí para que me cabalgara, lo hacía muy bien, ya que no pesaba y con mis manos en su cintura podía darle la fuerza que deseaba cada vez que se la clavaba, ella no paraba de acabar y cada vez que quería hacerlo, sacaba la verga de su interior y la restregaba con su clítoris y largaba nuevos chorros, realmente era una gran cogedora, nunca me lo hubiera imaginado.

Decido ponerla en cuatro y cogérmela como una perra, era fantástico cogerla así y cada vez que sentía ganas de acabar bajaba la intensidad, saqué mi verga y le lamí su orto, nada que ver con el abundante culo de la puta Elsa, pero ya estaba decidido a metérsela por ese culo que palpitaba. Apoyé mi verga en su agujero y hacía leve presión para que le entre. Me pide que lo haga despacio, ya que hace mucho que le abrían el culo. Poco a poco mi glande se abría paso, costó hasta que entró, esperé un momento para que su culo se amolde a mi verga. mi pija en su entrada y comencé a metérsela lentamente, ella gemía y jadeaba hasta que pude metérsela toda. Se la metía y sacaba cada vez más rápido, los deliciosos gemidos que salían de los labios de Mariela me calentaban mucho más; era realmente increíble como su culo sucumbió ante mi verga y lo apretado que se sentía. Ya se la clavaba hasta el fondo, sus gemidos eran delirantes, los que eran seguidos por intensos orgasmos. Ya no aguantaba las ganas y descargué todo mi semen en su rico culo, verla a ella muy sumisa y atenta a mis antojos me hizo mirarla de otra manera, una vez flácida mi verga la saqué de su ano,  la abrazo y ella se acomoda contra mí, me decía que nunca la habían cogido así y que nunca había acabado tantas veces, le contesté que también lo había pasado increíble y que me hizo sentir muy bien, y nos quedamos dormidos.

Al otro día nos despertamos entre besos y caricias, desayunamos y me puse a hacer lo que quedaba, cada vez que terminaba algo ella me chupaba la verga y me la cogía. Me atendía como si fuera la mejor de las geishas, al terminar con todo le digo que ya era hora de irme y que ella tendría que hacer lo mismo, me dice que se va a quedar un poco más y que al otro día nos encontraríamos en la oficina. “¡Está bien!” –le contesté. “Recuerda que nadie debe enterarse de que estuviste haciendo arreglos en mi casa y mucho menos que me cogiste como nunca nadie me cogió” –me dice. “No te preocupes, nadie sabrá lo que pasó aquí” –le respondí. Durante la vuelta a mi casa me la pasé pensando que era algo increíble coger a la ciega y su madre, ambas totalmente distintas y todo lo que faltaba por pasar con las dos. Sabía que se iba a complicar si Mariela contaba algo o hacia algún comentario, con Elsa no habría problema, ya que por su edad sabe guardar ese tipo de secretos.

En la oficina todo transcurría de forma casi normal, y digo “casi” porque después de nuestro fin de semana con Mariela, yo estaba descontrolado, vivía tocándola a cada rato y ella solo sonreía sin decir nada. A la mínima oportunidad ya estaba acariciándole el culo o la concha y ella disfrutaba mucho sentirse deseada, hasta en ocasiones la llevaba al baño para que me chupe la verga ella obedecía todo lo que yo decía. En cuanto a su madre, con Elsa estábamos todo el tiempo enviándonos mensajes, cuando venía a traerle la comida a Mariela, aprovechaba para besarla en silencio y tocarla toda, ella estaba muy entusiasmada con lo nuestro, aunque los dos deseábamos que ella tuviera el tiempo necesario estando sola, para poder matarnos en la cama, pero aun así, la hacía sentir deseada y a su edad, eso la calentaba mucho. Uno de los tantos días en que estábamos en la oficina con Mariela, me comenta que va a pasar el fin de semana con sus hijo en su casa y me pregunta si yo quería ir con ellos, sabía que si le decía que si, quedaría muy expuesto, así que le dije que no podía por tener otras cosas que hacer, pero que ella disfrute mucho en familia, sabía que era la oportunidad perfecta para estar con Elsa sin ningún tipo de restricción.

Llegado el viernes por la tarde, Mariela me saluda despidiéndose hasta el lunes y diciéndome que se iría a su casa, y que me va a mandar mensajes de como la está pasando, le dije que me gustaría mucho saber cómo la estaba pasando y que me avise cuando sale de la casa de Elsa, también cuando  llegue a su casa, obviamente de esa forma sabría que ya podíamos estar solos con Elsa en su casa, a tan solo 100 metros de la oficina, cuando sale de la casa de su madre, Mariela me envía un mensaje diciendo que está en camino a su casa. Por su condición, sabía que llegar le tomaría casi dos horas, así que estaría llegando casi a la misma hora que yo salía de la oficina, llamo a Elsa y le pregunto: “¿Quieres que cenemos hoy?”. “Si papacito, estaba esperando a que me llamaras” –me responde. La cena era el pretexto para comérmela completa. Cuando el reloj marcó la hora de salida, recibo un mensaje de Mariela diciendo que llegaron bien. Marqué la salida  ve que ella también lo deseaba, así que al llegar la hora de dispongo a salir de la oficina- Marque el término de la jornada  me fui a la casa de la caliente madura para cogérmela como un salvaje.

Ya en la casa, me recibe con un beso en la boca, y me dice que me ponga cómodo, le pido si me podía dar un baño, ya que estuve todo el día encerrado en la oficina, y había transpirado, sumado que me había pasado todo el día, tocándole el culo y la concha a Mariela. Me dice que sí y me voy al baño a darme una ducha. Me dice que sí, entré a darme una ducha, a los pocos minutos se abre la puerta del baño, era Elsa que entraba totalmente desnuda para bañarse conmigo. Nos besamos intensamente bajo el agua y acarició todo su cuerpo, mientras nos pasamos el jabón; nos tocamos cada parte de nuestros cuerpos, yo no podía más de la calentura y lo demostraba con mi verga bien dura, ella en un momento la toma y pidiéndose de rodillas la empieza a chupar con ansias, era hermoso ver su pelo mojado caer en sus tetas mientras engullía mi verga con su caliente boca, me daba un placer inmenso. Luego la levanto y la pongo de espalda contra la pared de la ducha, y con mi verga le busco su concha, la que de un solo movimiento llegó hasta el fondo, en lo mejor que estaba me dice que pare, que quería que estemos toda la noche en su cama, que no quería que yo acabe ahí. Tenía razón, ella sabía que nuestro encuentro recién estaba comenzando y me quería a pleno toda la noche, así que nos secamos y salimos para cenar.

Nos acomodamos en la mesa y para que no haya ninguna interrupción, pongo el móvil en silencio, cenamos, hablamos de todo, y me dice: “Hace tiempo deseaba que tuviéramos la oportunidad de estar solo, me siento bien contigo. Cada vez que voy a la oficina me calienta que me toque delante de Mariela, me da mucho morbo que lo hagas, porque ella no sabe lo que estás haciendo. Me vuelvo a sentir mujer y deseada”.  Obviamente yo solo tenía palabras de halagos para ella y le decía que a mí también me calentaba mucho tocarla delante de su hija, así que la acerque y la empecé a besar, mientras lo hacía bajaban mis manos de su cintura a sus nalgas, eran duras y deliciosas. Ahora sí, la tomé de la mano y la llevé a la habitación, una vez ahí, le saqué el vestido y quedó nuevamente completamente desnuda, me deleitaba con sus grandes tetas, las besaba, lamía y mordía a gusto, ella dejaba salir sus primeros gemidos sin restricciones, mientras le comía las tetas, Elsa me desvestía. Cuando quedamos desnudos los dos decidí pasar a la mejor parte.

La acosté suavemente en la cama y separando sus piernas, comencé a chupar y lamer su concha, podía sentir como rápidamente se mojaba, me entretenía jugando con su clítoris, entre sus gemidos sabía que pronto vendrían sus orgasmos, por lo que arremetí metiendo mi lengua lo más posible en su interior y con mi dedo pulgar frotaba su hinchado clítoris, no tardó mucho en venir su primer y abundante chorro de fluidos, fue fantástico escuchar su alarido mientras acababa y se retorcía de placer. Beber ese néctar, para mí era lo máximo y mucho más aun sabiendo que esa forma de acabar era algo maravilloso que le había heredado a Mariela, no quería dejar de chuparla y le ponía cada vez más entusiasmo para volver a hacerla acabar y seguir bebiendo sus fluidos que tanto me calentaba. Acabó dos veces más quedando rendida y jadeante. Me hizo que me acostara a su lado para tratar de recuperar el aire. “¡Tienes una lengua increíble papito! ¡Puedes hacerme acabar toda la noche así!” –me dice.  Me besa otra vez con lujuria mientras que agarra mi verga tiesa y me empieza a masturbar lentamente. Con voz m suave me dice: “Quiero que cada vez que podamos vengas a pasar la noche conmigo. Quiero ser tu puta, que hagas lo que quieras conmigo”. “Claro que lo haré, eres una mujer increíble. Vamos a pasar muchas noches juntos” –le respondí. Aunque después entendí mejor lo que me quería decir.

Me besó nuevamente y sin soltarme la verga empezó a besarme el pecho y pasar su lengua por mis tetillas, las chupaba y mordía, me estaba calentando de sobremanera, ambos queríamos que la noche sea larga, y llevábamos muy bien el ritmo de la situación, nos tomábamos nuestro tiempo cada vez que le dábamos placer al otro, luego bajó hasta mi ombligo y comenzó a meter su lengua, sentía una mezcla de cosquillas y placer, sabía muy bien lo que hacía, era una sensación nueva para mí, pasado unos minutos, baja aún más y lame mi verga, era fantástica. En ningún momento se la metió en la boca, solo usaba su lengua para darme placer, la pasaba de abajo hasta arriba, mirándome a los ojos en todo momento, parecía que saboreaba el mejor de lo helados, yo daba gracias a quien haya que agradecerle por todas las vergas que debió haber chupado para tener esa maestría, se notaba que era una experta, jugaba con su lengua en el glande y en varias ocasiones casi me hace acabar. Era la dueña de mi verga, la apoyaba en mi pubis y lamía suavemente los testículos, los metía dentro de su boca y jugaba sin dejar de mirarme en todo momento, hasta que por fin se la tragó un solo bocado, se la metió casi completa en la boca, me hizo gemir de placer. La sacaba completamente y la volvía a tragar. Lo hacía todo en una forma muy lenta, yo estaba fascinado, solo podía pedir que no pare, ante mi pedido, se subió sobre mí sin dejar de chupar, pone su hermosa concha en mi cara, la cual no tuvo que esperar para ser chupada, estábamos haciendo un perfecto 69 y entendí que había encontrado a la mejor de las putas, que se encontraba reprimida por cuidar de su hija y sus nietos.

Ya después de un rato le dije que me la iba coger y ella sola de arrodilló en la cama poniéndose en cuatro ofreciéndome su ansiado culo y concha, los cuales con todo gusto empecé a lamer y chupar con ansias, hice que apoyara sus hermosos pechos en la cama, para que quedara todo a mi disposición. Comencé a clavar mi lengua en su delicioso ano, era indescriptible el placer que le estaba dando, sus gemidos no paraban y a la vez ella se frotaba su concha con sus dedos, así que me acomodé y de un solo golpe metí toda en la vagina que estaba inundada por sus fluidos, entraba y salí muy fácil, ver su gran culo temblar con cada golpe de mi pelvis era un sueño, yo no quería parar ni un instantes y cada vez lo hacía con más fuerza, hasta que decidí ir por lo que más deseaba. Acomodé el glande en la entrada de su culo, no sin antes lubricarlo con sus propios fluidos y comencé una suave presión, me pide que lo haga despacio, ya que hacía mucho tiempo que no le partían el culo y el último fue demasiado brusco. Presionaba y paraba, así un par de intentos, hasta que pudo entrar de a poco. Elsa emitió un leve gemido. Al sentir como se hundía lo hacía suave, una vez que tuvo la mitad dentro, se la sacaba lento y se la volvía a meter lentamente. Ya empezó a gemir como loca y a decir lo mucho que disfrutaba. Entonces se la empecé a meter cada vez lo hacía más fuerte, la tenia aprisionada con mis manos de la cintura y le daba verga a su delicioso culo, cada vez gemía y gritaba: “¡Papito, cógele el culo a esta puta! ¡Dame con fuerza o lento, hazlo como desees!”.  Pude  sentir como acaba a chorros nuevamente, casi desplomándose en la cama, yo seguía con mis embestidas, pero no por mucho tiempo más y acabé inundado su bello culo con mi espeso semen, fue fenomenal. Seguí moviéndome cada vez más lento, hasta que le saqué la verga, pude ver si ano completamente dilatado con algunos hilos de semen. Me tiré a su lado y me abrazó, me dio un lujurioso beso y dijo: “¡Ay Dios mío! ¡Qué rico me abriste el orto papito!”. Ahora ella tomó el control de mi verga y me la empezó a chupar como endemoniada. “Esta putita quiere leche tibia, papi” –me decía mirándome a los ojos. Se la tragaba toda, incluso se ahogaba al sentir su boca invadida, pero no paraba de comerse cada centímetro de verga. “¡Dame leche papito” –decía cada vez que se la sacaba de la boca. Fueron placenteros minutos hasta que mi verga explotó y mi semen le inundó la boca, no desperdició ni una gota, bebió todo lo que mi verga le dio, incluso pasó la lengua por sus labios para demostrarme lo putita que es.

Al otro día nos despertamos abrazados, le dije que había sido una noche increíble y que me sentía muy afortunado, realmente estaba así y ella lo sabía. Su respuesta no se hizo esperar, reglándome otra deliciosa mamada con semen incluido. “¡Eres todo lo que necesito y quiero pasar más momentos así! ¡Me siento plena siendo tu puta!” –me dijo. Le pregunté: “¿Por qué quieres ser mi puta?”. “Sé qué ya has cogido con Mariela y me comentó lo ilusionada que está contigo, por eso no quiero que mi hija esté mal, pero tampoco quiero volver a sentirme vieja. Prefiero que te cojas a Mariela y yo ser la puta que disfruta entre las sombras del placer que me das” –me respondió. Por alguna razón me sentí el hombre más afortunado del mundo. Nos levantamos a desayunar y cuando veo mi móvil tenía varios mensajes de Mariela, Elsa  pasa por detrás de mí y me dice que los abra. Los mensajes eran audios y al escucharlos me decía: “Quiero que me coja como la otra noche, quiero que me uses y disfrutes de mi cuerpo”. Había, 2 fotos, que cuando las abro, eran de Mariela completamente desnuda abriéndose la concha. Otro audio diciendo: “Qué deseaba que se la coma y la haga acabar con mi lengua. Elsa al escuchar lo que su hija decía, me dijo: “Ahora tienes a dos putas para tu entretención.

No había mucho que agregar, solo decir que estoy pensando en cogérmelas a las dos a la vez y ver cuál de las dos resulta más puta, pero mientras tanto las disfruto por separado, sabiendo que no me voy a arrepentir de nada, tal vez sí, porque cuando me cojo a una pienso en la otra y en lo caliente, morboso y perverso decirles que me gustaría legar a casa de Elsa y que las dos me esperen desnudas en la sala.

 

 Pasiones Prohibidas ®

3 comentarios:

  1. Aunque la putita ciega no vio lo que se comió, pero si lo disfrutó y de paso también tuvo lo suyo la mamá caliente. Me la jalé bien rico imaginando que las dos estaban comiéndose mi pito

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  2. Gracias mi señor
    Que relato más lujurioso como todo lo que imaginas y escribes siempre me sorprende con una novedad ahora las mujeres invidentes son el manjar preferido pero fué súper caliente imaginar las travesuras de la mamá ella tan complaciente que se disfruta y comparte su amante y su yerno.
    Gracias mi señor por escribirme y hacerme excitar con sus letras.

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